Disco desplazado

Es posible que haya oído el término “disco desplazado” para describir una lesión de la zona lumbar. En realidad, los discos no se “desplazan”. Más bien se hernian o se abomban entre los huesos. Una hernia es un fragmento desplazado de la parte central o núcleo que sobresale a través de una rotura en la capa exterior o anillo. El dolor se produce cuando por esa rotura se liberan sustancias irritantes y también cuando el fragmento toca o comprime un nervio cercano. La hernia discal guarda algunas similitudes con la discopatía degenerativa y los discos que se hernian a menudo se encuentran en una fase inicial de degeneración. Las hernias discales son frecuentes en la parte inferior de la espalda o zona lumbar.

¿Qué provoca las hernias discales?

Son muchos los factores que disminuyen la fuerza y la resistencia del disco y que aumentan el riesgo de sufrir una hernia discal. Las elecciones que marcan nuestro estilo de vida, como fumar, la falta de ejercicio regular y una alimentación inadecuada contribuyen a una mala salud de los discos. Las malas posturas, el desgaste normal, las lesiones o los traumatismos, levantar peso o girarse de forma incorrecta pueden estresar más el disco. Si el disco ya está debilitado, puede herniarse con un simple movimiento o gesto brusco como toser o inclinarse.

¿Cómo sé si tengo una hernia discal?

Las hernias discales tienen más probabilidad de afectar a personas entre los 30 y los 40 años. Las hernias discales pueden existir sin provocar dolor. El síntoma más habitual es sentir dolor en la zona de la hernia, que se puede irradiar a través de la cadera o por las nalgas. Es posible que se experimente también entumecimiento o dolor que se irradia por la pierna hasta el tobillo o el pie. Si la hernia es lo bastante grande se puede notar debilidad que se extiende hasta el dedo gordo del pie y es posible que no pueda caminar de puntillas o sobre los talones. En casos graves de hernia discal lumbar pueden experimentarse cambios en la función intestinal o vesical y se pueden tener dificultades en la función sexual.

¿Cómo se trata una hernia discal?

Normalmente, las hernias discales leves o moderadas se pueden tratar de forma tradicional con la quiropráctica. Los casos más avanzados a menudo necesitarán algún tipo de descompresión vertebral, como la tracción o la descompresión mecánica, junto con el tratamiento quiropráctico.

A veces una hernia puede ser lo suficientemente grave para justificar una intervención quirúrgica. Estos casos se suelen reservar como último recurso, cuando otras formas de terapia no han funcionado para aliviar el dolor o cuando existe una compresión importante de la médula espinal o de los nervios.