Embarazo

La quiropráctica puede ayudar a la columna y la pelvis a hacer frente a los efectos del embarazo restableciendo el estado de equilibrio.

Durante el embarazo, el centro de gravedad de la mujer se mueve hacia la parte delantera de la pelvis. Este peso adicional en la parte delantera provoca estrés en las articulaciones de la pelvis y la zona lumbar. A medida que el bebé crece, el peso adicional hace que aumente la curvatura de la zona lumbar, lo que supone aún más estrés en las frágiles articulaciones facetarias de la parte trasera de la columna. Cualquier problema preexistente en la columna de la mujer tiende a agravarse a medida que la columna y la pelvis se sobrecargan, lo que se traduce en dolor y en dificultad a la hora de realizar las actividades diarias normales.

Los estudios han demostrado que alrededor de la mitad de todas las mujeres embarazadas sienten dolor en la zona lumbar en algún momento durante el embarazo. Esto ocurre sobre todo en el tercer trimestre, cuando el cuerpo del bebé gana la mayor parte del peso. El tratamiento quiropráctico durante el embarazo puede aliviar e incluso evitar el dolor y el malestar que se suelen experimentar durante ese período, y crea las condiciones para un parto más fácil y más seguro. Es una manera segura y eficaz de ayudar a la columna y la pelvis a hacer frente al rápido aumento del estrés físico restableciendo un estado de equilibrio. De hecho, la mayoría de mujeres consideran que la quiropráctica les ayudó a evitar el uso de medicamentos contra el dolor durante el embarazo, y los estudios han demostrado que los ajustes quiroprácticos ayudan a reducir el tiempo de duración del parto.