Latigazo cervical

Los latigazos cervicales no se producen únicamente por accidentes de coche; unos patines también pueden provocar un latigazo cervical.

El término “latigazo cervical” se utilizó por primera vez en 1928 para definir un mecanismo de lesión caracterizado por una hiperextensión seguida de una hiperflexión inmediata del cuello que tiene como consecuencia daños en los músculos, ligamentos y tendones, en especial, los que sostienen la cabeza. En la actualidad, sabemos que los latigazos cervicales a menudo no se producen por hiperextensión o hiperflexión, sino que más bien son el resultado de una extensión y flexión muy rápidas que provocan lesiones.

Debido a su naturaleza complicada y al fuerte impacto que tienen en la vida de las personas, pocos temas relacionados con la salud generan tanta polémica como los latigazos cervicales. A diferencia de un hueso roto, donde una simple radiografía puede validar la presencia de la fractura y el tratamiento de referencia puede orientar al profesional de la salud sobre la mejor manera de tratar la lesión, los latigazos cervicales son fruto de una combinación impredecible del sistema nervioso, los músculos, las articulaciones y la alteración del tejido conjuntivo que no es fácil de diagnosticar y que puede suponer todo un reto tratar. Para ayudar a entender la naturaleza de las lesiones causadas por un latigazo cervical y cómo se deberían tratar, es necesario invertir un poco de tiempo en explicar la mecánica de cómo se producen este tipo de lesiones.