La quiropráctica

Lo que diferencia realmente a los  quiroprácticos de cualquier otro profesional de la salud es el hecho de que los quiroprácticos son los únicos profesionales preparados para diagnosticar y tratar lo que llamamos subluxaciones vertebrales. La palabra “subluxación” proviene de las palabras latinas sub (“un poco o ligero”) y luxate (“dislocar”). Así, el término “subluxación vertebral” significa, literalmente, una ligera dislocación o desalineación de los huesos de la columna.

Cuando se produce una subluxación, el quiropráctico puede corregir el hueso desalineado y hacer que vuelva a su posición correcta. Este procedimiento se llama, muy adecuadamente, ajuste, y el ajuste permite que el cuerpo se cure. El ajuste quiropráctico es un empuje fuerte y rápido que se aplica a una vértebra con el fin de corregir su posición, su movimiento, o ambas cosas. Los ajustes a menudo van acompañados de una liberación de gas audible que suena como un “crac”. A veces ese sonido sorprende un poco a las personas la primeras veces que se hacen un ajuste, pero la sensación suele ser de alivio. En ocasiones se siente un pequeño malestar, sobre todo si los músculos de los alrededores están contracturados o si el paciente está tenso durante el procedimiento quiropráctico. Hay veces en que no se oye el chasquido. Esto a menudo se debe a una tensión muscular importante o a que el paciente lo esté pasando mal para relajarse durante los ajustes. Sin embargo, el ajuste quiropráctico sigue siendo importante. La información vuelve a fluir. Creemos que mantener el problema solucionado y evitar que vuelva a aparecer es tan importante como el remedio inicial.

Le invitamos a conocer los componentes que contribuyen al complejo de subluxación vertebral.