Fuerza

Los músculos fuertes mantienen el cuerpo erguido y nos permiten movernos. Una buena fuerza y un buen equilibro muscular son esenciales para mantener una postura adecuada y minimizar la tensión muscular. Si los músculos de los dos lados de la columna están equilibrados y fuertes, el cuerpo se mantendrá recto y fuerte. Desgraciadamente, la mayoría de personas no tienen músculos equilibrados y fuertes debido, una vez más, a la falta de ejercicio y a desalineaciones de la columna.

Los músculos son muy eficaces a la hora de fortalecerse o debilitarse como respuesta a lo que les exigimos. Dado que la mayoría de nosotros está sentado delante de una mesa, conduce un coche y se sienta en el sofá en casa, muchos de nuestros músculos no se ponen a prueba. En consecuencia, se debilitan. Al mismo tiempo, los músculos que se usan constantemente a lo largo del día se vuelven más fuertes. Este desequilibrio de la fuerza muscular contribuye a la adopción de malas posturas y a la tensión muscular crónica. Si no se controla, los desequilibrios musculares tienden a empeorar, no a mejorar, debido a un fenómeno llamado “inhibición recíproca”.

 La inhibición recíproca significa literalmente “desactivar los opuestos”. Para todos los músculos que mueven el cuerpo en una dirección, existen músculos opuestos que mueven el cuerpo en la dirección contraria. Para evitar que los músculos trabajen unos en contra de otros, cuando el cuerpo contrae un grupo de músculos obliga al grupo opuesto a relajarse, es decir, desactiva los músculos opuestos. Cuando un conjunto de músculos se utiliza repetidamente, el grupo opuesto, como está continuamente desactivado, es probable que se atrofie.