Postura

El cuerpo humano necesita estar alineado. Cuando estamos bien alineados son los huesos, no los músculos, los que soportan el peso, con lo que se reduce el esfuerzo y la tensión. La gran recompensa por adoptar una buena postura es que nos sentimos más sanos, tenemos más energía y nos movemos con más elegancia.

La postura ocupa uno de los primeros puestos en la lista cuando hablamos de buena salud. Es tan importante como comer bien, hacer ejercicio, descansar de forma adecuada y evitar las sustancias que pueden resultar perjudiciales como el alcohol, las drogas y el tabaco. Adoptar una buena postura es una forma de hacer las cosas con más energía y menos estrés y fatiga. Sin una buena postura no se puede estar físicamente en forma. Sin una buena postura puede hacerse daño en la columna cada vez que haga ejercicio.

De forma ideal, los huesos se apilan uno encima del otro: la cabeza descansa directamente sobre la parte superior de la columna, que se apoya directamente en la pelvis, que descansa directamente en las rodillas y los tobillos. Pero si cada día pasa horas sentado en una silla, si se inclina hacia delante o carga su peso sobre todo en una pierna, los músculos del cuello y de la espalda tienen que cargar con el peso del cuerpo, en lugar de que lo haga la columna. La tensión resultante y la presión sobre las articulaciones puede afectarnos no solo físicamente, sino también emocionalmente, y podemos sufrir los previsibles dolor de hombro y de espalda, cefaleas, períodos de concentración cortos y depresión.

Una mala postura deforma la alineación de los huesos, tensa los músculos de forma crónica y contribuye al desarrollo de problemas derivados del estrés, como la pérdida de capacidad pulmonar, que es esencial, el aumento de la fatiga, la disminución del aporte de sangre y de oxígeno al cerebro, la limitación de la amplitud de movimiento, la rigidez de las articulaciones, síndromes dolorosos, menor lucidez mental y la disminución de la productividad en el trabajo.

El problema más inmediato derivado de una mala postura es que crea mucha tensión muscular crónica, ya que el peso de la cabeza y de la parte superior del cuerpo lo deben soportar los músculos en lugar de los huesos. Este efecto se acentúa aún más cuanto más se desvía nuestra postura del centro de equilibrio del cuerpo.

Corregir una mala postura y los problemas físicos derivados se puede conseguir de dos formas: la primera es eliminar tanto estrés “malo” del cuerpo como sea posible. El estrés negativo incluye todos los factores, hábitos y demás aspectos estresantes que hacen que el cuerpo se desvíe del centro estructural.

La segunda es aplicar estrés “bueno” en el cuerpo con el fin de devolver la postura al centro de equilibrio. Esto se consigue con una serie de ejercicios, estiramientos, ajustes y cambios en el entorno físico, todos ellos concebidos para ayudarnos a corregir la postura. Devolver el cuerpo a su centro de equilibrio mejorando la postura es esencial para sentirnos mejor.